Me gana la mordaza siempre es lo mismo parada frente al espejo un súbit estremecimiento me abalanzo y choco contra un vidrio frío. y siempre es lo mismo inmóvil. con cara de estúpida. ante la puerta invisible esperando la estrella que me traiga de vuelta al firmamento. y así, absurda, me sostengo unos instantes en el vacío La nariz rozando la pared húmeda. Se bien que nadie vendrá en mi ayuda que no sé atravesar el espejo. Entonces otra vez el impulso intentarlo de nuevo. porque alguien ha dicho que allá atrás no existe caída. pero la inercia se agota sucede una vez más lo mismo la cara hecha trizas entre los dedos será el tejido amable que abrigará mis sueños una vez más, cansada, sigo mirandome frente al espejo para nadie es un misterio la gravedad es mi condena.