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Entre dos mundos

De pronto me encuentro
viajando hacia otro mundo
la tierra ha explotado
y voy cayendo poco a poco
sintiendo dolor en mis oídos
un fuerte zumbido, presión de aire
que invade mi cuerpo
no siento nada, floto,
caigo suavemente, vacía.
mi cuerpo se relaja, se somete al vaivén
acepta el agradable vaivén de la nada
y caigo en el sueño.
Despierto. Veo que me precipito
De bruces en un mundo desconocido
y mi estómago se contrae,
estrangulan mis brazos y piernas,
creo que voy a vomitar.
engañada por el destino
caí en este abismo sin opción
la muerte se apodera de mi rumbo
estoy perdiendo el juicio
todo parece absurdo
ya nada será igual
creo que voy a vomitar,
vomitar cabezas
cabezas de miedo
miedo e indecisión
estúpidas cabezas
llenas de rabia y desolación
ya nada será igual
todo está vacío
mi cuerpo está frío
no siento ya nada,
no hay pena, no hay ganas
no hay alegría, no hay rabia
el cielo es sordo y
el viento es mudo
está todo vacío
está todo podrido
voy a llorar
botar la sangre helada
dejar correr la sangre muerta
con el vacío
con el silencio
¡que se lleve el silencio!
Que se lleve también la rabia
y la sábana invisible que me asfixia
Sí, dejaré abrir la herida
Para que salgan a borbotones
Los fantasmas, para que salgan
Y arrastren su basura, se lleven
el miedo y la muerte
O quizá sólo abra la boca
y saldrá la sangre
Entonces podré llorar y gritar
Gritarle a nadie, gritarle al viento
Decirle que ahora puedo llorar
No sé si de pena, o pena de qué
Y quitarme la rabia de nada
La rabia con todo
Y escaparme por fin
de esta cárcel de silencio

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hoy me he vuelto ciega dormida, a tientas, avanzo entre los días no oigo, camino no huelo, respiro Cansada, aislada, hueca vacía de mis pensamientos me muevo por el tiempo Recortada como la sombra de mi recuerdo como la copia inerte de mi existencia Avanzo inválida, hacia un punto infinito Recto y sin distracciones inocente y certera camino hacia los días azules.

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Te miro. Desde la puerta el hilo de luz descubre tu silueta, me quedo contemplándote admiro tus ojos brillando en la oscuridad, tu cuerpo dibujado entre las sombras. Me complace mirarte, evocar algún paraíso. Te acercas... ¡qué agradable es tu piel! y acariciarte, abrazarte, besarte, respirar el suave aroma que emerge de tu cuello, resbalar por tu cuerpo temblando de locura volviéndome casi un niño al recibir tanta dulzura, mirarte a la cara y decirte "te amo" y en un giro de alucinógena ternura embriagarme con el sudor de tu piel, enredarme en tu pelo y amarrarnos en un abrazo incansable. El calor agobiante que rodea nuestras figuras invade el ambiente, el vapor que expelen nuestros cuerpos forma constantemente un globo invisible que estalla al más mínimo roce, la pieza se va llenando de una estela volátil, un vaho espeso, manto de lujuria, de amor. Me vuelvo indefensa, desfallezco... Estoy aquí de nuevo, todavía junto a ti, estoy ciega pero no necesito verte, te siento en m...