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Es hora de llorar.

Sufrimiento constante. Parto.
Dolor-creación, como la letra que se derrama, que se desgarra no sin un poco de uno, no sin sangre o visceras, no sin eliminarte un poco, dejarte vacía, matarte en cada vez, en cada espacio... suspendida.
Pero hay que volver a vivir, hay que volver a sonreír .... a mirarte en el espejo y decir la frase típica, pintarte los labios y salir, al mundo, al zoológico de hienas (te copio la frase, me gusta tu comparación) salir y sonreír con fruncida mueca, con dolor de vientre, con heridas balas, perforaciones en el cuerpo, que incluso ya no duelen pero mantienen débil la carne. Y así, toda agujereada, una se levanta todos los días. Así es la vida.... incesante y circular, vida caótica, actual, múltiple, global; vida de muchos, vida ajena, vida vivida, vida de mierda. Vida de no silencio, de no momento, de no esperar, de no parar, vida de continuo; Constante, inacabable. De sís, de buenos y de acuerdos, de seguir y seguir y seguir... de no detenerse ni un minuto a pensar, o a llorar, ¡y tanto que nos hace falta llorar! ¡tanto que nos hace falta parar!, detenerse y mirar... pensar, percibir, observar....hace falta sentir... Y a mí me hace falta sentarme a llorar, sentir, absorber, parir tinta marrón, escarbar mis tripas, zambullirme en el sufrimiento, metaforizar el cuerpo, en resumen: sentarme a llorar.

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hoy me he vuelto ciega dormida, a tientas, avanzo entre los días no oigo, camino no huelo, respiro Cansada, aislada, hueca vacía de mis pensamientos me muevo por el tiempo Recortada como la sombra de mi recuerdo como la copia inerte de mi existencia Avanzo inválida, hacia un punto infinito Recto y sin distracciones inocente y certera camino hacia los días azules.

Tu belleza

Te miro. Desde la puerta el hilo de luz descubre tu silueta, me quedo contemplándote admiro tus ojos brillando en la oscuridad, tu cuerpo dibujado entre las sombras. Me complace mirarte, evocar algún paraíso. Te acercas... ¡qué agradable es tu piel! y acariciarte, abrazarte, besarte, respirar el suave aroma que emerge de tu cuello, resbalar por tu cuerpo temblando de locura volviéndome casi un niño al recibir tanta dulzura, mirarte a la cara y decirte "te amo" y en un giro de alucinógena ternura embriagarme con el sudor de tu piel, enredarme en tu pelo y amarrarnos en un abrazo incansable. El calor agobiante que rodea nuestras figuras invade el ambiente, el vapor que expelen nuestros cuerpos forma constantemente un globo invisible que estalla al más mínimo roce, la pieza se va llenando de una estela volátil, un vaho espeso, manto de lujuria, de amor. Me vuelvo indefensa, desfallezco... Estoy aquí de nuevo, todavía junto a ti, estoy ciega pero no necesito verte, te siento en m...