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Amor ficticio

Tus ojos eran increíblemente interesantes, profundas cavernas que escondían algún secreto, alguna rara y oscura locura. Eras un gran abismo, un increíble y seductor mundo de profundidades
Tu mirada me hipnotizó, sentí el impulso de lanzarme en ese abismo, de avanzar entre los laberintos de tu mente y excavar hondo, muy hondo en ese corazón encadenado. Tus labios pedían un consuelo, tu boca muda acrecentaba mi deseo primitivo. Era imposible pero no importaba no eras más que una sombra maligna. Ojalá nunca hubieras aparecido, hubieras muerto con el día esa vez, y haberme dejado, al menos con el sabor de la intriga.
Pero volviste, apareciste igual que antes, imprevisible como si realmente fueras un fantasma, aunque ahora eras corpóreo tu mano acariciaba otra mano, , venías amarrado a ella, quien debía ahondar en tus profundidades. Me desmoroné. fue un golpe de frente, preciso. Tus ojos develaron una macabra sonrisa.

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hoy me he vuelto ciega dormida, a tientas, avanzo entre los días no oigo, camino no huelo, respiro Cansada, aislada, hueca vacía de mis pensamientos me muevo por el tiempo Recortada como la sombra de mi recuerdo como la copia inerte de mi existencia Avanzo inválida, hacia un punto infinito Recto y sin distracciones inocente y certera camino hacia los días azules.

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Te miro. Desde la puerta el hilo de luz descubre tu silueta, me quedo contemplándote admiro tus ojos brillando en la oscuridad, tu cuerpo dibujado entre las sombras. Me complace mirarte, evocar algún paraíso. Te acercas... ¡qué agradable es tu piel! y acariciarte, abrazarte, besarte, respirar el suave aroma que emerge de tu cuello, resbalar por tu cuerpo temblando de locura volviéndome casi un niño al recibir tanta dulzura, mirarte a la cara y decirte "te amo" y en un giro de alucinógena ternura embriagarme con el sudor de tu piel, enredarme en tu pelo y amarrarnos en un abrazo incansable. El calor agobiante que rodea nuestras figuras invade el ambiente, el vapor que expelen nuestros cuerpos forma constantemente un globo invisible que estalla al más mínimo roce, la pieza se va llenando de una estela volátil, un vaho espeso, manto de lujuria, de amor. Me vuelvo indefensa, desfallezco... Estoy aquí de nuevo, todavía junto a ti, estoy ciega pero no necesito verte, te siento en m...