Ir al contenido principal

Sólo un segundo de amor

Me hundo en la miseria al saber que no eres más que un sueño efímero, una ilusión de momento
No sé porque razón caí en tus brazos como hechizada.
Tal vez sólo era nostalgia de sentir mi corazón latiendo, ese corazón ya seco y endurecido por el desuso.
Como vuelo de mariposa apareciste, a razón de nada y en momento imprevisto. Me maravillaste, mi sentido corazón se aferró a la ilusión, pero desapareciste, otra vez a la nada, al día previsible como siempre, como las otras veces, las de antes, pero no todo fue igual, mi corazón reseco es hoy más débil, quizás más viejo, tu vuelo se fue enseguida dejando un hueco un vacío, esperanza sin fundamento. Entonces me di cuenta: ya no estoy para estos juegos, has dejado marcas en mi piel.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Me he vuelto ciega

hoy me he vuelto ciega dormida, a tientas, avanzo entre los días no oigo, camino no huelo, respiro Cansada, aislada, hueca vacía de mis pensamientos me muevo por el tiempo Recortada como la sombra de mi recuerdo como la copia inerte de mi existencia Avanzo inválida, hacia un punto infinito Recto y sin distracciones inocente y certera camino hacia los días azules.

Tu belleza

Te miro. Desde la puerta el hilo de luz descubre tu silueta, me quedo contemplándote admiro tus ojos brillando en la oscuridad, tu cuerpo dibujado entre las sombras. Me complace mirarte, evocar algún paraíso. Te acercas... ¡qué agradable es tu piel! y acariciarte, abrazarte, besarte, respirar el suave aroma que emerge de tu cuello, resbalar por tu cuerpo temblando de locura volviéndome casi un niño al recibir tanta dulzura, mirarte a la cara y decirte "te amo" y en un giro de alucinógena ternura embriagarme con el sudor de tu piel, enredarme en tu pelo y amarrarnos en un abrazo incansable. El calor agobiante que rodea nuestras figuras invade el ambiente, el vapor que expelen nuestros cuerpos forma constantemente un globo invisible que estalla al más mínimo roce, la pieza se va llenando de una estela volátil, un vaho espeso, manto de lujuria, de amor. Me vuelvo indefensa, desfallezco... Estoy aquí de nuevo, todavía junto a ti, estoy ciega pero no necesito verte, te siento en m...